En Guatemala los niños sufren, sobre todo por su vulnerabilidad. En casi todos los aspectos vitales citables, tienen la tarea de vivir un poco cuesta arriba. Muchos han sido arrojados a la existencia sin lo necesario para subsistir y desarrollarse sanamente, y crecen trastrabillando en el mundo de los adultos, que es esencialmente, un mundo de muchas carencias. Su crecimiento sano, su desarrollo psicológico y emocional, la formación de su carácter, se ve amenazada constantemente desde su nacimiento, por su exterior. Una sociedad debilitada por las limitaciones de la sociedad que recibieron de sus padres, debe hacer un esfuerzo extraordinario para proteger el crecimiento integral de la niñez, a pesar de sus carencias. En Masagua los niños importan, de hecho, se espera mucho de ellos. Importa su futuro y la clase de adultos en los que se convertirán con el paso de los años. Por eso es importante que cada uno de los esfuerzos realizados en pro y favor de los niños, se agradezca y valore.

Gracias a las gestiones del pastor de la Iglesia Galilea, MacDonalds y la Municipalidad de Masagua apoyaron una actividad infantil con notables resultados: ¡los niños felices! con esa felicidad sutil y eufórica, que les es propia cuando se la están pasando bien.